J. C. Sánchez: «El mundo editorial es muy hostil para quienes somos menos conocidos entre el gran público»

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J. C. Sánchez, Madrid 1976, se licenció en derecho en la Universidad de Castilla la Mancha. Master en Derecho del Deporte por ISDE y doctorando en Propiedad intelectual y Derecho de Autor en la Universidad de Alcalá de Henares. Dirigió y presentó, durante tres temporadas, el programa de radio Librópolis. En 2002 publica el poemario El versador de sueños. Le sigue una colaboración en el ensayo histórico Codex Templi, editado por Aguilar. Participa en las antologías de relato La isla del escritor y Grimorio 13. De la mano de Raspabook, publica en 2019 su primera novela Cuando tomábamos café. En 2020, autopublica el poemario Luna Cana. El mapa de la inocencia es su consolidación en la narrativa.





P. ¿De qué trata tu novela El mapa de la inocencia?


Del camino que recorre un chico de trece años, Abel, para pasar de la infancia a la vida adulta, o la adolescencia, el año que cumple los catorce. Nos vamos a sumergir en sus relaciones familiares, los amigos, el acoso escolar, el primer amor… seremos observadores silenciosos sobre la manera tan particular que tiene de afrontarlo, en el marco de los años 90, en una ciudad del sur de Madrid como Fuenlabrada.



P. ¿Cómo era Fuenlabrada en los años 90 con respecto ahora?


Pues el embrión de lo que es hoy. Una ciudad dormitorio del sur metropolitano con sabor a cercanía, a sueños, a futuro, con una honestidad y dignidad muy marcada en sus ciudadanos que siempre han mostrado un gran orgullo de ser arte y parte en la vida diaria de sus calles. Quizá hoy, con el hospital público que tanto costó conseguir a los vecinos y vecinas, con la universidad pública que demandaron nuestros padres en un sinfín de manifestaciones, se ha ganado en recursos para todos y se ha perdido un poco de aquella cercanía, de aquel conocimiento, de aquellas puertas abiertas a todas horas para ser más ciudad del siglo XXI. Pero hemos ganado otras cosas. Es una ciudad referente en muchos aspectos en Europa de sostenibilidad, de integración, de respeto y tolerancia, en definitiva, de futuro.



P. ¿Por qué la has querido ambientar en ese momento y lugar?


Siempre he tenido en la cabeza situar la acción de alguno de mis trabajos en mi pueblo, en mi ciudad, en el lugar en el que vivo, convertirlo en un personaje más de mis historias. Creo que se lo debo y me lo debo. Y me apetecía hacerle esta especie de homenaje.


»Con respecto al tiempo en el que se desarrolla la acción, pienso que es un contraste perfecto con la realidad que vivimos. Observo una completa desafección por lo humano y no solo en los jóvenes que tanto criticamos por su uso excesivo de las nuevas tecnologías, es algo palpable en las relaciones humanas a nivel básico. Desde entrar en una panadería a comprar el pan por la mañana y gruñir, más que dar los buenos días, hasta ponerte delante de la consulta del médico. Creo que hemos perdido ese punto de mesura, el tiempo, disfrutar de mirar al otro a los ojos, escucharle, aprender, el tacto de unas manos amigas… Me apena que los niños ya no jueguen en los parques. 



P. Abel es el narrador en primera persona que nos cuenta la historia. ¿Tiene algo que ver contigo?


Todos los personajes que escribimos tienen algo que ver con nosotros. Y me vas a permitir la licencia de confesarte aquí que, quien te diga lo contrario, falta a la verdad. Es innegable que nos nutrimos de aquellos con los que nos relacionamos en nuestro día a día. Personas que hemos conocido para bien o no tan bien en el pasado. Gente con la que nos cruzamos, conversaciones que escuchamos y que nos sirven para utilizar en un diálogo o adaptarlo. Tolkien utilizó la II Guerra Mundial como telón de fondo para El señor de los anillos, el propio Charles Dickens en Cuento de Navidad.


»Todo eso es una cosa y otra muy distinta es que Abel sea yo al cien por cien. Ningún personaje será yo al cien por cien. Otra confesión; si lo fuera, tampoco lo diría. :P



P. Has escrito una novela sobre la nostalgia… ¿Qué novelas recomendarías que te llevan a ese lado nostálgico?


Bueno, aunque admito que es un tema transversal en la novela al situarse en la época que se sitúa y que refleja música, series, películas de aquellos años, no es el tema central de la novela. Por ceñirme a la pregunta, podría recomendar Pedro Páramo, que para mí es la que mejor trata esta cuestión en sus páginas. Y luego os dejaría una de Juan José Millás que es uno de mis escritores de referencia, al que admiro por su capacidad para tratar cuestiones complejas desde un prisma cercano con una pizca de absurdo que me fascina. Se trata de La vida a ratos. Y otra que me ha servido mientras escribía El mapa de la inocencia es Un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith. Dejo para el final un título de cabecera sin cuya lectura creo que no hubiera sido posible encontrar la voz adolescente de Abel. Se trata de Manolito Gafotas, de Elvira Lindo, un personaje cuya dimensión es gigantesca desde las páginas de las novelas hasta su voz en las ondas de radio.



P. El mapa de la inocencia lo has publicado con la Editorial Runaris, ¿qué tal la experiencia con ellos? ¿No pensaste en autopublicar?


Después de una larga búsqueda y, del mismo modo, larga lista de rechazos, fueron los primeros en darle la oportunidad a este texto de llegar a las librerías. Una vez firmé con ellos, llegaron más ofrecimientos, pero fueron los primeros en confiar y pienso que les debía esa deferencia. Hasta ahora bien, es una editorial pequeña, nacida el año pasado, con ganas de crecer y de ofrecer oportunidades a autores/as y voces nuevas.


»El mundo editorial es muy hostil para quienes somos menos conocidos entre el gran público. Esta es la razón de que toda ayuda sea muy importante para conseguir abrirnos un hueco. Autopublicar es una opción que siempre está ahí. Muy respetable y profesional. La figura del autor híbrido me llama mucho la atención. Tengo grandes amigos y amigas que trabajan de esta manera. Poseen una calidad enorme y se dejan la piel por conseguir visibilidad para obras de una profundidad que no tiene nada que envidiar a los grandes títulos que se publican por los sellos más conocidos cada mes. Para esta novela siempre tuve claro que quería optar por la edición tradicional. Quería que Abel y su pandilla tuvieran la oportunidad de llegar al mayor número de casas posible, al mayor número de lectores para generar sonrisas y una experiencia inolvidable.  



P. ¿Cómo han ido los eventos y presentaciones en fechas navideñas?


El día 13 de diciembre llevé a cabo la última presentación del año 2025 en la Librería Signos de Ponferrada. Fue una jornada fantástica con el club de lectura. Iba para una hora y al final estuvimos hablando y compartiendo experiencias alrededor de la literatura casi tres horas. Muy agradecido por la acogida y el trato que siempre me dispensa Ana, la librera.


»Después decidimos parar. No queríamos que las fechas nos pasasen por encima. A pesar de que la novela comienza en la celebración de Nochevieja del año 1989, pensamos que podíamos dar un respiro a los lectores para disfrutar de las fiestas en familia y retomarlo a la vuelta con más fuerza. El público ha acogido la novela muy bien. Estoy contento con las opiniones que nos están llegando hasta el momento. Ahora, el 24 de enero, retomaremos las presentaciones con la primera en Fuenlabrada. Por falta de fechas, no habíamos podido llevarlo a cabo todavía, pero estoy muy emocionado por poder llegar a Librería Bravo. Por cierto, aparece mencionada en la novela porque su localización es próxima al barrio de Abel.



P. ¿Crees que la promoción de un libro es más de la editorial o del autor?


Creo que es un trabajo conjunto. La editorial debe apostar por su autor, es lógico. Creen en una historia, en la dimensión que puede tener y el encaje en el público de la historia y la trama que narra. Pero sin el impulso del autor, que es quien mejor la conoce, de mostrarse, exponerse, responder a las preguntas de lectoras interesadas, profundizar en los tiempos de trabajo, las dificultades, los aspectos que inspiraron ciertos detalles, creo que se queda un poco cojo todo. El autor no se puede quedar en casa detrás de la pantalla del ordenador y esperar a que los demás lo hagan todo. Debe moverse y ayudar a promocionar su obra, dar a conocer su trabajo y salir a la calle para decirle al mundo: “Oye, mirad, me preocupa este tema y por eso he escrito esta novela. ¿Te preocupa a ti también?”.


»Escucho las palabras de David Uclés después de su gira de presentación de La península de las casas vacías y no puedo hacer otra cosa que alabar su esfuerzo, dedicación, compromiso y trabajo incansable. Es a lo que aspiramos la mayoría, sin duda. Pero sin responsabilidad en el desempeño e implicación, no puedes esperar recompensa. 



P. ¿Cuáles han sido las dos mejores novelas que has leído en el 2025?


Pues hay varias, pero como me pides dos, me quedo con Nada sucede la víspera de Chufo Llorens y Ese imbécil va a escribir una novela de Juanjo Millás.



P. Has escrito una novela juvenil, ¿cómo definirías a ese tipo de
lector?


No considero que El mapa de la inocencia sea una novela juvenil. Es apta para esa franja de lectores, por supuesto, creo que se pueden ver muy reflejados con algunos de los obstáculos que deben superar Abel y sus amigos. Pero yo la seguiría catalogando más como narrativa contemporánea.


»Por volver a tu pregunta, creo que es un lector exigente. Hoy en día están acostumbrados a la inmediatez, al estímulo y la recompensa temprana. Eso te obliga, de alguna forma, a mantener la atención del lector en todo momento. A ofrecer un “extra” que cautive su interés para tenerles sumergidos en la historia durante algo más de trescientas páginas. No es sencillo, pero están en todo su derecho de reclamar historias emocionantes que les aporten y entretengan. Es lo que he pretendido en todo momento con esta novela.



P. ¿Qué te gustaría conseguir como escritor en este 2026?


Que El mapa de la inocencia llegue al mayor número de lectores posible. Que consiga una gran acogida entre el público y me conceda la posibilidad de seguir avanzando como escritor.



P. Acabamos de empezar el año, ¿nos podrías recomendar una novela que nos dé fuerzas y energía para el año que nos espera?, ¿y otra novela que jamás pensarías que te fuera a gustar y te encantó? 


»El año hay que comenzarlo con la fuerza que seguro que hemos terminado todos. Las lecturas suelen acompañarnos en las fechas navideñas y, pienso, es un buen hábito para que continúe el resto del año. Para coger esas fuerzas os voy a recomendar dos autoras españolas, con un talento increíble, con una voz muy potente y unas historias que suelen ser inolvidables. La primera es Las damas de la telaraña, de Nieves Muñoz, publicada por Edhasa. La segunda es Las puertas del paraíso, de Nerea Riesco, publicada por Grijalbo.


»Para la segunda pregunta me voy a quedar con una novela que, aunque no la he terminado, me está sorprendiendo. No soy sospechoso porque ha hecho un ruido tremendo durante todo el año pasado y este ha comenzado con mucho más ganando el prestigioso premio Nadal con otro título. Os recomiendo La península de las casas vacías de David Uclés. No esperaba que una novela sobre la Guerra Civil, que es un tema que me apasiona, tratado desde la perspectiva del realismo mágico, que no es una de mis debilidades literarias, me fuera a resultar atractivo.



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J. C. SÁNCHEZ


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