Rocío Hellín: «Soy de Fernando Pessoa hasta la médula»



Me llamo Rocío y nací en un entorno familiar donde el lenguaje flamenco se ha utilizado como forma de comunicación y expresión. Me aficioné a este arte intentando enderezar un revés de la vida hace veinte años. Creé un blog virtual para plasmar mediante palabras mis experiencias y mis reflexiones hace ocho años y comenzó todo. Intento aprender de todo lo que me rodea y me siento libre al escribir. Compartir mi pasión me alimenta el alma, ahí viven los momentos mágicos que me ha regalado el flamenco.






P.- ¿De qué trata Flamencólica, Rocío?


R.- Pues Flamencólica es mi primer proyecto en papel, pero en realidad nació hace ocho años cuando decidí crear un blog con ese mismo nombre. Es una obra sencilla y coqueta que intenta transmitir como el flamenco se entromete en la rutina de una persona. 


P.- El libro está conformado por relatos cortos, ¿de qué tratan?, ¿cómo están ordenados y con qué criterio?


R.- Sí, son relatos bastante fluidos y fáciles de leer que tratan al flamenco desde varias perspectivas… la actualidad, la juventud, los artistas, los palos, las modas, los tipos de aficionados, las vivencias en festivales, los cruces de caminos… Están ordenados a conciencia. Dividí los relatos en dos categorías, una categoría que abarca la visión más personal del proyecto y otra categoría que engloba al flamenco de forma más objetiva. Alterné unos con otros cuidando los extremos. El primer relato habla de cómo me aficioné a este arte y de la relación con mi padre, y despido el libro con mi madre, una persona vinculada al flamenco, pero de forma indirecta. En medio de ellos estoy yo, Flamencólica.


P.- Una bailaora de flamenco que es escritora. ¿Qué tipo de vivencias vamos a encontrar en el libro?, ¿son relatos autobiográficos?


R.- Bueno, he bailado durante muchos años y eso me abrió un campo bastante amplio, aunque nunca me he dedicado a ello de forma profesional. Sin embargo, creo un blog que se convierte en una carta de presentación y comienzo a colaborar con medios de comunicación realizando entrevistas a artistas o cubriendo eventos. La vivencia es la mayor riqueza, por eso en Flamencólica hablo de cuando conocí a Paco de Lucía, cuando presenté a Farruquito en un festival o resumo en un relato mi relación con en Cante de las Minas de La Unión o mi visita a Mairena del Alcor. Utilizo también la ironía para explicar los tópicos flamencos con los que he tropezado o enumerar los tipos de aficionados que he podido conocer. Todo es autobiográfico o de opinión, odio las verdades absolutas.


P.- ¿Qué te costó más a la hora de escribir el libro (la corrección, el folio en blanco, etc.?  


R.- Pues mi primer tropiezo fue darle forma al libro, qué quería contar y cómo. Después la corrección, no puedo calcular las horas que le dediqué… quizá es lo que mas tiempo lleva de todo. Cambié las formas gramaticales, eliminé tecnicismos… tenía tablas con conectores, tablas con sinónimos, imagina. 


P.- ¿Flamenco y melancolía? Háblanos del binomio del título.


R.- El binomio del título es una ironía que me chifla, así bauticé a mi blog y sin querer se ha convertido en mi marca personal. Enrique Morente solía llamar a los aficionados al flamenco más puristas Flamencólicos, en clave irónica. Son los que yo llamo talibanes. Es un perfil de aficionado estático que permanece perenne con el paso del tiempo y la evolución natural; pese a que yo soy una aficionada al flamenco tradicional, creo que también necesitamos artistas que saquen nuevas ramas al tronco y actualicen las formas…, que me gusten o no, es harina de otro costal, pero los considero necesarios.


Autora: Rocío Hellín Sánchez
Prólogo: Javier Osuna
Fotografías: Susana Patricia
Género: relato corto
No páginas: 112

P.- La cubierta del libro tiene mucha simbología. Bolígrafos, peinetas, ¿qué se esconde a través de ellas? ¿Realmente escribiste la novela a bolígrafo, o a ordenador?


R.- La escribí a ordenador, sin embargo, las reseñas de actuaciones las escribo a mano y luego las paso. Suelo escribir bastante a mano, siempre llevo papel y bolígrafo por lo que me pueda surgir. En realidad, es un libro lleno de simbología desde su cubierta. Susana Patricia es una artista de la fotografía, así que le conté un poco el proyecto y me dijo que tenía la cubierta en su mente. Me pidió que le llevara a la sesión de fotos objetos que representaran a Flamencólica para realizar una sinopsis visual y ahí esta: los discos de tacógrafo de mi padre que era camionero, la teja antigua de mi madre, los bolígrafos representando a la escritura y las peinetas de distinto tamaño emulando mi crecimiento. Todo lo que hay en la portada es mi origen y soy yo ahora.


P.- ¿Cuál es el objetivo de la publicación de este libro?, ¿dónde quieres llegar con él y a qué público quieres llegar?  


R.- Yo quería escribir algo real para que el lector pudiera empatizar, sentirse identificado con los sentimientos, con las emociones y hasta con la parte más racional del libro. Mi objetivo claro es reivindicar la figura del aficionado al flamenco, darle visibilidad y quitarle esa imagen sectaria. Llevaré la obra donde me pidan, estoy cerrando fechas de cara al próximo año en peñas flamencas y espacios culturales. De momento he vendido doscientas copias, era algo impensable para mí en un principio. Diría que el libro está destinado a todo aquel que se permita sentir, aunque si tienes un conocimiento básico sobre flamenco mejor porque podrás disfrutarlo mucho más.


Mi objetivo claro es reivindicar 
la figura del aficionado al flamenco, 
darle visibilidad y quitarle 
esa imagen sectaria.


P.- ¿Qué lee Rocío Hellín? ¿Cuáles son tus referentes literarios?


R.- Pues leo de todo, no te puedo decir que tenga referentes literarios porque no me gusta todo de cualquier autor. Aparte de los libros básicos y clásicos que hay que leer una vez en la vida… he leído mucho a Zoé Valdés, Espido Freire, Katherine Neville y otras que quizá no sean tan conocidas como Cristina Fernández Cubas o Alaitz Leceaga. Me gustan las novelas entretenidas, adoro la inteligencia femenina y odio esta moda de novelas eróticas. Además, soy de Fernando Pessoa hasta la médula -de hecho, mi libro termina con una frase suya-. Tampoco puedo dejarme en el tintero a Antonio Muñoz Molina. Estos dos nombres masculinos son los únicos que salvo de la quema (risas.)


P.- ¿Conoces a otros bailaores amantes de la escritura?


R.- Lo cierto es que no he preguntado nunca sobre ello a los artistas, pero sí que hay muchos flamencos amantes de la literatura en general, auténticos enfermos por las letras, sobre todo aficionados, productores, investigadores, profesores… no paran de leer y de trabajar la mente.

























P.- ¿Por qué te aficionaste al flamenco? ¿Qué supone en flamenco en tu vida?


R.- El flamenco es una constante en mi vida desde que nací, pero una cosa en tratar al flamenco de forma natural y otra muy distinta es la afición. El flamenco te elige, María, no conozco a nadie que se levante una mañana y de repente se aficione al flamenco. Eso no existe. Con trece años viví una experiencia amarga de ámbito familiar y mi padre no volvió más a subirse a su camión, el flamenco me salvó y me ayudó a canalizar una situación que era anormal para una niña. Y aquí sigo veinte años después.


P.- ¿Cómo ves el flamenco en el 2018?, ¿crees que no está lo suficientemente valorado? 


R.- A nivel artístico el flamenco goza de buena salud y últimamente se están abriendo muchos caminos interesantes que parten del flamenco como puntal, creo que es una cultura musical que está sin explotar en altos niveles y puede sorprender. Sin embargo, la politización de la cultura está pisoteando mucho a este arte. Hay muchas programaciones sin sentido, un enorme desconocimiento por parte de quien gestiona este patrimonio, mucho dinero mal invertido, artistas sobrevalorados y una base en el campo de la docencia nefasta. 


P.- ¿Nos podrías recomendar una novela que trate el tema del baile?


R.- De baile en sí quizá no, no conozco ninguna novela que trate el del baile desde un punto de vista real y contrastado. Pero podéis leer a Silvia Cruz Lapeña y su Crónica Jonda, existen pocas periodistas con la calidad de ella en nuestro país. Tan inteligente y directa que me tiene rendida a sus pies desde siempre. 




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ENLACES DE INTERÉS




-Comprar la novela en Ediciones Ende
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