Francisco Narla es comandante de línea aérea y escritor. Ha
publicado novela, relatos, poesía, ensayos técnicos y artículos. Como
conferenciante, ha participado en diferentes foros, como centros universitarios
o programas de radio y televisión (Cuarto Milenio, El guardián de la noche o
Milenio). En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno, tras cuyo
éxito en España es editada en México para toda Latinoamérica. En 2012 nos
sorprendió con Assur, con la que recibe el aplauso del público y conquista las
listas de los más vendidos. Y al año siguiente nos presenta Ronin, con la que
se consagró como uno de los más versátiles y talentosos escritores de novela
histórica de nuestro país. En Caja negra, un magistral thriller, une misterios
oscuros y arcaicos con una trama de intriga actual enmarcada en el mundo de la
aviación.
En un momento de gran tensión histórica, en medio de las
revueltas civiles que quemaron Compostela en 1117, cuando el Camino de Santiago
trae riqueza pero también codicia, una hija sin padre y un padre sin hija, dos
almas rotas, intentarán sanarse.
P.- ¿Por qué has querido contar el nacimiento del Camino de
Santiago?
Creo que se puede contestar de forma muy gallega, ¿por qué NO ibas a querer contar el nacimiento del Camino de Santiago? Es uno de los grandes temas, uno de los elementos claves de la historia española, europea y universal, cómo no acercarse al Camino, cómo no hacerlo situando al Camino como eje narrativo. Llevo años intentando hacerlo, pero era necesario ganar madurez y herramientas. La saga ha llegado cuando era posible.
P.- La novela está traducida al gallego por la editorial Aira,
¿cómo surgió esta edición?, ¿sueles traducir tus novelas al gallego?
Sí, desde hace un tiempo, todos mis títulos se traducen al gallego, y también algún idioma más en el extranjero, nada significativo, al menos por ahora en mi carrera, pero sí alguna que otra. Yo siempre recibo con agrado las traducciones, pero en el caso del gallego, como es lógico, me hace especial ilusión. En todas mis novelas, de un modo u otro, Galicia está presente.
P.- La segunda parte de Ultreia es Suseia, ¿en
ella sigues con la construcción de esa gran arquitectura compostelana? Háblanos
un poco de la trilogía y cuándo podría salir la tercera parte, Santiago.
Suseia estará en las librerías en junio. Santiago en
septiembre. Ya está todo organizado y preparado. Y la saga no se va a quedar
inacabada, que nadie se apure, de hecho, ya están escritas.
»Una saga era el único modo de intentar reflejar los más de
mil años de historia y los muchos aspectos del Camino de Santiago. Una novela
no era suficiente, incluso con un personaje que viajase en el tiempo, el Camino
es arte, religión, espiritualidad, política, historia, poder, connivencia,
corrupción… El Camino es enorme, casi inabarcable, y con las tres novelas
intento hacerle un retrato.
P.- Gracias a la editorial Istoría, he podido ver la gran
edición de Ultreia. Creo que es vital añadir un mapa o ilustraciones a
ciertas novelas históricas. ¿Tú lo tenías claro desde un inicio?
Creo que es intrínseco al género, siempre ayudan y los lectores los disfrutan. Y es cierto, han hecho un gran trabajo desde el Grupo Planeta. Además, en este caso se añadió, y se añadirá en cada entrega, un plano de la situación arquitectónica de la catedral compostelana ya que el templo es el ancla física de la narración. Sí, lo tuve claro desde los primeros borradores.
P.- Al final de Ultreia, escribes algunas notas sobre
la novela, creo que esto falta en muchas novelas, por cierto. Pero ¿por qué
dices que no se puede hacer una novela sobre el Camino de Santiago, pero sí
sobre cómo ese camino ha transformado a las personas?
Me alegro de que te guste, sí yo creo que es interesante para aquellos a los que les gusta profundizar en la verdad histórica. Lo digo porque el Camino no puede ser protagonista en términos narrativos. Tú necesitas que los protagonistas sean personas. Se entiende con facilidad cuando hablas del adversario.
»En términos técnicos, es imposible construir una buena
historia con un adversario que no sea una persona física. No puedes escribir
una historia sobre la lucha contra el cáncer, sobre la lucha contra un país,
una idea, una filosofía, necesitas un representante y que esa lucha quede
retratada en las acciones. Es simple técnica narrativa. Necesitas un adversario
físico. Y, del mismo modo, necesitas un protagonista de carne y hueso.
P.- Háblanos sobre el proceso de documentación, ¿cuándo
tiempo duró?, ¿dónde fuiste a documentarte?, ¿podrías contarnos alguna anécdota
que te encontraste sobre la peregrinación?
Largo, duro y trabajoso. Como siempre, la historia no es un
río, es una sucesión de charcos, es complejo hacer y trazar ideas y,
obviamente, el historiador siempre es subjetivo. Acudí a muchos libros y
bibliotecas pero, sobre todo, acudí a catedráticos y catedráticas. Hace tiempo
que he asumido que nunca podré saber lo mismo que alguien que lleva cuarenta
años dedicado a una disciplina concreta. De modo que hice muchas preguntas a
buenos amigos.
»En cualquier caso, creo que debe intentarse que la documentación no estorbe en la narración, hay que evitar que las novelas parezcan un artículo de enciclopedia, hay que hacerlas respirar. La documentación debe servir para tejer un decorado impresionista de fondo, ha de resultar implícita, pero nunca ha de robarle protagonismo a las acciones de los personajes. Podría contar muchas anécdotas, desde rutas que resultaron falsas para pasar por un restaurante a donaciones altruistas. El Camino está lleno de ellas y, al vivirlo, las encuentras.
P.- ¿Qué personaje histórico te ha fascinado más de los que
aparecen en Ultreia?
Sin duda la reina Urraca, una mujer fascinante y adelantada
a su tiempo que, por desgracia, no ha sido suficientemente reconocida. Gelmírez
es interesante, también las hermandades nobiliarias que acabarán dando lugar a
las guerras Irmandiñas. Hay muchos, pero Urraca es mi favorito.
P.- ¿Qué opinas sobre el tipo de licencias que debe concederse un escritor en novela histórica?, ¿hasta qué punto es real lo que expones en tu novela?
Es difícil ser taxativo. Se trata de un ejercicio de funambulismo. Todo el mundo aprecia el rigor histórico, sin embargo, los grandes éxitos, tanto en la literatura como en el cine, tienen fallos históricos importantes. En Gladiator hay un momento en el que se reparten octavillas. En Braveheart no hay puente en la batalla del Puente de Hastings… En mi opinión, y es difícil hablar de ello en unas pocas líneas, la clave está en la verosimilitud. Creo que, si no es cierto, debe parecerlo, resultar apropiado para el momento y lugar, pero es solo mi opinión.
»En toda la saga he intentado ser riguroso. Pero hay
cuestiones concretas en las que he estirado la realidad. Por ejemplo, en
Ultreia se cuestiona la veracidad del voto de Santiago, en realidad, esa
estafa, si la queremos llamar así, se desarrolla un poco más tarde, pero
existió, no hay duda al respecto, y en la tercera entrega de la trilogía se
mencionan los juicios, reales, del Siglo de Oro, que pusieron en un aprieto al
cabildo. De modo que es cierto que aparece en la trilogía un poco antes de lo
que le tocaría, pero creo que está bien traído igualmente porque son solo unos
pocos años de diferencia y su influencia fue vital en los cuatro siglos
posteriores, había que mencionarlo. O así lo veo yo.
P.- Tus novelas las has ambientado en la Antigüedad, en la
Edad Media y en la Edad Moderna. ¿Con qué etapa histórica te quedas?
Con ninguna en especial, busco la curiosidad y el conflicto,
busco que el tema resulte atractivo y que el concepto nos obligue a enarcar una
ceja. Me centro en esos aspectos más que en el momento concreto. Me gustan
todas las etapas.
P.- Escribes novela histórica, ¿qué tiene que tener una
novela de este género para que te atrape a ti como lector?
Yo creo que, se trate del género que se trate, la respuesta siempre es la misma, una historia debe estar bien contada, sin más. Las buenas historias, las que se recuerdan, las que te tocan el corazón, lo son porque conectan con el alma, con los sentimientos, porque emocionan. Se siguen haciendo adaptaciones de Romeo y Julieta porque todos nos hemos enamorado de jóvenes, de Hamlet porque todos hemos sido traicionados, de McBeth porque todos hemos sido codiciosos. La literatura es arte y, por tanto, debe despertar emociones. No importa el género.
P.- Cinco preguntas cortas.
↪ ¿Qué estás leyendo ahora? Estoy leyendo La dama boba, de Lope de Vega.
↪ ¿Trabajas con una agencia literaria? Sí, me representa la Agencia Literaria Albardonedo.
↪ ¿Cuántas veces has soñado con ir hasta 1117 para verificar algún dato o vivir algún evento? Sería fantástico, pero me gustan los antibióticos y la red
eléctrica.
↪ ¿Qué novela histórica consideras que podría tener más relevancia de la que tiene? Muchas, por desgracia, hay lectores que no se sienten
atraídos por el género y yo creo, como ya he dicho, que no depende del género,
depende de si es o no una buena historia.
↪ ¿Con qué novela histórica recuerdas que te abriste al mundo lector? Yo diría que con Alejandro Dumas, con El conde de
Montecristo y Los tres mosqueteros. Luego vendría Sinuhé el egipcio, o El
médico. Y, por supuesto, las novelas de Víctor Hugo.
P.- Necesitamos recomendaciones literarias. ¿Nos podrías
recomendar una novela histórica que se haya publicado en los últimos tiempos? ¿otra
novela ambientada en Galicia o en gallego?
Ese es un jardín con mucho barro, diga lo que diga dejaré a
algún amigo fuera… A ver, algo extranjero, para que nadie se enfade. Disfruté
mucho con Oil and marble de Stephanie Storey, no sé si está traducida.
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¿DÓNDE ENCONTRARLO?

